martes, 6 de septiembre de 2011

Qué de la soledad


QUÉ de la soledad
si se hundiera su firme.

Reventaría el depósito
de la paz más antigua.
Caerían las vigas de la fe.
Dispararía el pasado sus ataques
de angustia.

Volverían a encontrarse
los héroes queridos.

Escaparían los renos de los cuentos

de Dickens.
Apuñalaría Dido la dirección
del viento.

Entraría la niebla por las grietas
de Alberti.

Qué fin inyectaría Goytisolo
a sus versos.

Qué ciudad quedaría
más
lejana
que
Córdoba.

Qué
distancia más triste
que los muertos
tan solos.

Qué biografía apuntar en la
contraportada
de una nube.

Qué toga impediría los suicidios
de Sófocles.

Qué palabra
imposible
para no expresar nada.

Palabras.

Palabra.

Palabras
luego
donde anida el futuro

palabra faraón contigo de pirámide
palabra con riberas
donde Safo refresca sus pies
descalzos
palabra donde flotan
las islas más hermosas
palabra con delfines

brincando
hacia la luz
palabra donde el sur
pone sus huevos
palabra intraducible
con sabios admirándola
palabra con París
donde me siento el Sena
palabra zíngara
con medallas de níquel
palabra con envidia
que no concilia el sueño.

palabra en que Takuchi
dijo adiós
y su casa quedó
bajo la luna.

Palabras.

Palabra pan
tan
de
todos
los
días
como las ocasiones de erradicar el hambre
para siempre
con buena voluntad y quiebra del negocio
donde se compra y vende la miseria.


Voz: María García Esperón
Música: Floraleda Sacchi arpa. Habanera. Ortiz

viernes, 2 de septiembre de 2011

Últimos días con veraneantes


                                           Bañugues

Dicen que van a llevarnos a la ciudad un día. Y que iremos a un restaurante bueno, donde comes de todo. Que tienen ascensor como el piso al que voy con mi madre a los Rayos, de esos como una jaula con la puerta de hierro y poleas y cables (ella se ahora sólo con pensar que quedamos colgados y encerrados y solos). Siempre dicen lo mismo cuando termina agosto. Siempre escriben su calle y el número de puerta y prometen volver antes de navidades. Siempre, pero seguramente ya nunca más vendrán como los de otros años y otros y otros.

Lo que más pena da es mirar los caminos por donde caminábamos y hacíamos las hogueras y encontrar en el suelo el hollín ya borrándose, sin apenas rescoldos. Lo que más entristece es la mar tan vacía, sin pandillas gritando ni familias comiendo, y esta luz que se apaga cada día más pronto. Lo que menos me gusta es verlos recoger su casa de verano y llenar las maletas con las toallas bajadas y desarmar las bicis y cargarlo en el coche y amontonarlo todo. Lo que nada me agrada es sentir el invierno, que es tan largo y tan duro, y me trae catarros y muchos sabañones y me huele penuria y a abandono.

Dicen que estudie mucho para el curso nuevo también lo apruebe todo. Y me dejan un libro con los nombres de pájaros que escucho a todas horas y un folleto de faros y tebeos, revistas y un montón de periódicos. Me juran que sus hijos me enviarán postales y que de vez en cuando llamarán por teléfono. Y eso sé que es mentira, porque aquí no hay teléfono más que en casa de Julia, en la panadería, y tendrían que llamar y pedir que me avisen y volver a llamarme y eso sé que es un rollo. Tal vez nunca me llamen, igual que los de otros veranos y otros y otros. 

Intentan convencerme de que un año no es nada, de que un año es muy corto. Pero a mí me parece que aquí un año es eterno, con el viento soplando a toda mecha y esas noches terribles con truenos que iluminan la pared de los cuartos y nos funden los plomos. Es tan fácil decirlo? Lo que más pena da es ir a despedirlos y observar cómo marchan con la ropa apilada sobre las ventanillas, las gafas de buceo, las aletas, el gorro?

 (La Nueva España,1-9-2011)

miércoles, 31 de agosto de 2011

Tarde d'agostu


                                        Pal Lulillo. Siempre

Tarde d'agostu.
Del cinamomu baxa
dulzor de vida.

Ropa tendío.
Quién fuera asina blancu
col nordés dientro.

Campanes y ecu.
Atardezme la vida
sobre la muerte.

Vuelen los gansos.
Les sos ales sol agua
llueven belleza.

Malva montesa.
Caltiéneste tan blanda.
Yo yá vencíu.

Ríu que baxes,
faime corriente tuya.
Arrastro nada.

Sele esperanza:
la espinera revienta
cuando quier ella.

Xestu del lliriu.
Si l'home, per un día,
fuere tan íntegru...

Les andolines.
Oxalá siempre vuelvan
per marzu a Bécquer.

Vuelen y vuelvan,
anque seyan yá otres
y tea yo ausente.



(C) Aurelio González Ovies
El cantu'l tordu
Voz: María García Esperón
Música: Nightnoise
MMXI

viernes, 26 de agosto de 2011

A estas alturas




A estas alturas


No recuerdo más que lo que olvidé. 









martes, 23 de agosto de 2011

Sonrisa y Palabra


Sonrisa y Palabra: un CD con sonrisa dentro, es una selección de 10 poemas para niños de Aurelio González Ovies recitados por María García Esperón. 
Esta primera emisión está dedicada cariñosamente a los niños de 3o y 4o grados de la Escuela Josefa Vergara para niños invidentes de Querétaro, y a su extraordinaria maestra María Constantino, que saben escuchar e imaginar con fuerza los mundos mejores que la literatura nos puede ofrecer. 
(María García Esperón)
Sonrisa y Palabra


1.- Todo tiene vida



2.- Nunca tengas prisa


3.- Artificios y capicúas


4.- Calcetín



5.- La primavera


6.- Mariola


7.- Ramita de sol


8.- Soledad


9.- No tengas pena


10.- Rizos




Sonrisa y Palabra: un cd con sonrisa dentro es un producto cultural sin fines comerciales y el objetivo es que ya sea en el aula o en la casa, los niños y maestros interesados puedan grabar su propio disco descargando los 10 archivos de audio y el cuadernillo adjunto con los textos.

Para descargar el cuadernillo es necesario darse de alta en Scribd. Para descargar los audios, dar clik en "share" y de ahí a "link mp3". O solicitar los materiales por correo electrónico a mgarciaesperon@gmail.com.


También puedes acercarte al blog:  Sonrisa y Palabra

sábado, 20 de agosto de 2011

Rima siempre



Rima siempre: un CD para rimar el mundo es un audiolibro con un poema de Aurelio González Ovies, recitado por María García Esperón sobre la música del compositor mexicano David García Hernández.
El poema fue compuesto originalmente para celebrar el día del libro 2009 -23 de abril- en el Colegio Aniceto Sela de Mieres, Asturias y fue publicado en el sitio web de la institución. 
En esta ocasión el poema viaja hasta México, con una primera parada en la Escuela Josefa Vergara para niños invidentes de Querétaro donde será pasado al braille y presentado también como audiolibro en el próximo inicio de clases, en septiembre 2011.
Rima Siempre

Escucha Rima siempre


Rima siempre: un CD para rimar el mundo es un producto cultural sin fines comerciales y el objetivo es que ya sea en el aula o en la casa, los niños y maestros interesados puedan grabar su propio disco descargando los 10 archivos de audio y el cuadernillo adjunto con los textos.


Para descargar el cuadernillo es necesario darse de alta en Scribd. Para descargar los audios, dar clik en "share" y de ahí a "link mp3". O solicitar los materiales por correo electrónico a mgarciaesperon@gmail.com.











(C) Aurelio González Ovies
Música:
"Carrusel de la felicidad". David García Hernández. "Canción para el corazón de un niño".
Voz:
María García Esperón
MMXI

martes, 16 de agosto de 2011

Qué de la tierra


QUÉ de la tierra
si amputaran los brazos a la atmósfera.


Subirían las mareas hasta
nuestra conciencia.


Quedarían nuestras lágrimas
agrietadas y secas.


Maduraría el deseo.
Soportaría el paisaje una estación
sin pájaros. Reverdecerían
la historia y sus facsímiles.


Fluirían los canales.
Deambularía Van Gogh
con sus lienzos
plegados
y el viento sobre el hombro
por los puentes de Amsterdam.


Vendería en sus puestos
el invierno
palabras
en cartuchos de hielo


palabras
palabras.


Palabra desencantada
palabra sola
palabra entera
palabra que ya no aspira
a nada


palabra que ya no espera
a nadie


palabra restaurada
por artistas flamencos
palabra de cuerda
palabra de fricción
palabra en espiral
palabra de viento.


Palabra que respira
con


muy
grandes
esfuerzos
porque le han expropiado
los pulmones y el frío.

(C) Aurelio González Ovies
Tocata y Fuga
Voz. María García Esperón
Música: Francisco de la Torre. Intérprete: Jon Sayles. www.jonsayles.com

viernes, 12 de agosto de 2011

Tras el fin

El efecto imborrable que dejan todas las lecturas.

Cuando un libro termina, es como si marcharan algunos familiares y se elevara un pájaro de letras entrañables. Y estallara la tarde dividida y ausente, muy lejos de nosotros. Y en el paisaje cambian los límites precisos, la luz y el filamento del que pende el carácter. Y algo que nunca fue sucede desde entonces, para siempre y de pronto. Algo que no pensábamos ni imaginar jamás se instala en nuestras vidas, se posa en las ventanas, se mueve entre los árboles o nos hace llorar en ciertas ocasiones o nos roza en los labios como el agua más fresca o nos agrieta el alma como dolor punzante.

Cuando concluye un libro, se rescinde una época y dejamos atrás un presente inactual y un después y algún antes. Y se emprenden orígenes, insospechados brotes sobre nuestro destino del que apenas sabemos ni una página sola. Se inauguran un frío, un amor, una máscara. Y se obstruyen un plazo, una ilusión, un trámite. Conocemos poblados que en nada nos conciernen, descubrimos costumbres, contingencias y augurios, sospechamos indicios y en nuestros ojos vibran grandiosos ventanales. Acontecen confianzas en seres incorpóreos, degustamos sabores de frutos increíbles y nos hacemos cargo de culpas y de adeudos, de raros sentimientos, de una inquietud chocante.

Cuando un libro se acaba, empieza un recorrido por la melancolía. Y atravesamos rutas que nadie más entiende, así de esa manera, que nadie más comparte. Y nos encariñamos con futuros ilógicos, con mansiones ajenas, con sabores agrestes, con nombres que no son más que palabra en hebra, con rostros que llegan ni siquiera a ser carne. Y parece que llegan a nuestro corazón turbaciones insólitas, sonidos muy recientes, historias que se incrustan definitivamente en los pliegues purpúreos de la sangre.

Cuando se cierra un libro ya no somos tan «únicos nosotros» y nos entran temores y se enajena el ánimo y la fe es más incierta y demuda el semblante. Y se derrumba o crece una felicidad que nos vence o nos yergue, que nos marca esa hora irrepetible y breve, que eterniza ese instante. Y se conectarán en la frágil memoria personajes y aromas, ladridos de los perros, naturaleza y fábula, realidad de libro e invención de esa tarde. Subsistirán, tal vez, en sus lomos y título un recuerdo del viento, un animal al lado, una flor vistosísima, una jornada insulsa, un viaje, una canción, una nube muy rápida, un fulgor de tormenta. Algo muy similar a cuando se desgrana el volumen muy íntimo de un equipaje. (La Nueva España 10-08-2011)

Foto: Pintura de Alfonso Buendía.