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domingo, 16 de septiembre de 2012

Los días contados

Para Marian Suárez

Así se nos van los días de la vida.

La muerte está en nosotros como una adolescencia
y soñamos a veces con sus piernas de luto.
Como una decisión majestuosa.
Como el acantilado y el abismo.

La muerte está en nosotros como una enfermedad
y una costumbre.


martes, 4 de septiembre de 2012

Otra vuelta de tuerca


Y yo, qué tengo que ver yo
con el espacio huidizo de esta tarde,
con esta luz que cae como tristeza azul
sobre las cosas,
en tanta prontitud.

Si soy la lejanía a qué he venido
tan cerca de la desposesión
¿para nunca permanecer, al menos
un instante, con algo entre los brazos
muy sumamente mío?
¿Para entender a medias la hermosura
y percibirla, ¡Dios!, así de inmensa?
¿Para estar recordando
en cada especie, en cada arrimadura, en cada
sentimiento que todo lo que está
es ya supervivencia de otras muertes?

(C) Aurelio González Ovies
Nadie responde
Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi
2012

viernes, 31 de agosto de 2012

En la boca del alma


Como otra tarde más
caída
de los dominios
de la costumbre,
habito aquí,
bajo este sol
que ya se apaga,
el canto de algún pájaro
a lo lejos,
y un poco de jazmín
en la solapa
de la habitual melancolía.
Aquí,
siempre
la noche
y esos negros caballos
sospechosos
que beben en mi ser
tan mansamente,
pero no tornarán
a la sed que me dejan.

lunes, 4 de junio de 2012

El sueño creador

Sospecharse en los versos,
cerrar el libro.
Una mirada sólo,
una luz débil
y llorar de belleza
al ver cómo la brisa
mece
levemente
las rosas
y parece que un sueño
las inmortalizara.


© Aurelio González Ovies
Nadie responde
Voz: María García Esperón
Música: Spheeris
2012

sábado, 31 de marzo de 2012

Viernes de Dolores, de Música y Poesía








Permanece todavía un momento:
eres tan bella...

CANCIÓN Y UTOPÍA PARA GOETHE


Olvidarte es decir que no
a la vida,

porque estás en los árboles
si los miro despacio,

y en la hierba que piso
rozo tu superficie

y te siento en la lluvia
cuando cae de pronto

y te oigo en la tierra
al girarse callada

y te abrazo en el aire
de cada movimiento

y te veo en la noche
aunque vengas oscura

y te pronuncio en todos
los objetos que nombro

y me mojas los labios
al contacto del agua.

Olvidarte es negarme
a seguir adelante,

porque con tu pasado
ando yo mi futuro

y de tu lejanía
resulta mi distancia
y a menudo te toco
cuando muevo las manos

y cada día me llegas primero
tú que el alba

y contigo respiro
mejor que con un soplo

y tú eres mi víspera
de cualquier día, a diario

y si no espero en ti...
Y es que tú estás en todo.

(C) Aurelio González Ovies
Nadie responde (1994)
Esta luz tan breve
Saltadera, Oviedo, 2008

jueves, 31 de marzo de 2011

Territorios de opio


Poseo el veneno sabroso de la soledad,
sus amargos tragos y ese remordimiento de haber dejado
en el camino algunos nombres.
Tengo en las manos la herida de una palabra mal escrita,
la sangre de un velero que se diluye en la memoria,
la locura de un abril sobre las rosas.
Nombro una droga prohibida como la dulzura de esa muerte
que llega hasta nosotros con el pelo mojado
y nos enamora un poco de lalluvia.
Nombro esa soledad que nos hace el amor como los frutos
y se deja caer, tan vegetal, como una rama.

sábado, 24 de julio de 2010

Libro de los muertos




Llamo al extraño
ser que habita en mí:
Hombre, levedad, agua
de los aljibes del silencio,
bruma de la palabra
norte,
guitarra del vagabundo de la muerte,
ceniza de la forma,
yo en ascuas en tentación,
desertor incandescente
de la noche.

Fragua antigua de la vida.
Libro de los muertos.

Nadie responde.

viernes, 18 de junio de 2010

Morir sin medida


A Chusa, por su ser.
De qué nos sirve entonces
la memoria
si no tenemos fe ni percibimos
que hay algo por encima
de nosotros
que nos lleva a soñar
lo inalcanzable.
Otra edad llegará
que nos despierte
y nos haga llorar
sobre el vacío,
nos asome a su invierno
y a sus noches
de estrellas más lejanas
que el recuerdo.
De qué me vale entonces
esta voz
que nombra a veces
cosas tan queridas
y ahoga a veces
tragos tan amargos.
De qué tanta pasión
por habitar mi ser,
encontrar el silencio,
compartir ese eterno
momento en que la mar
parece que nos habla.
De qué sino para esperar
que en todo hay esperanza.



Para escuchar:

miércoles, 12 de mayo de 2010

Permanece todavía un momento; eres tan bella



Permanece todavía un momento:
eres tan bella.

Canción y utopía para Goethe



Olvidarte es decir que no
a la vida,

porque estás en los árboles
si los miro despacio,

y en la hierba que piso
rozo tu superficie

y te siento en la lluvia
cuando cae de pronto

y te oigo en la tierra
al girarse callada

y te abrazo en el aire
de cada movimiento

y te veo en la noche
aunque vengas oscura

y te pronuncio en todos
los objetos que nombro

y me mojas los labios
al contacto del agua.

Olvidarte es negarme
a seguir adelante,

porque con tu pasado
ando yo mi futuro

y de tu lejanía
resulta mi distancia
y a menudo te toco
cuando muevo las manos

y cada día me llegas primero
tú que el alba

y contigo respiro
mejor que con un soplo

y tú eres mi víspera
de cualquier día, a diario

y si no espero en ti...
Y es que tú estás en todo.

jueves, 8 de abril de 2010

Estancia fugitiva


Todo está en mí
como esta noche yo sobre la tierra,
con ilusión de amar, saberse vivo
y cierta obligación de soñar a menudo.
Sin embargo soy nada,
tras de mí late algo que me empuja
hacia la fría muerte
para ganarse un sitio y hacer vida.
Todo está en mí
pero soy nada y nada ha de ser mío
apenas un momento.

sábado, 27 de marzo de 2010

Vivir para morir oscuramente en todo


¿Sería este mismo
yo
si un día no tuviera que decir
adiós
a tantas cosas.
Sería lo mismo el cielo,
la forma, la manzana.
Sentiría tan honda
la brevedad,
el aire en que se pierde,
la rama en que se posa.
A quién le debo entonces
lo que soy,
de quién la densidad
con la que siento.
Acaso consistencia de la vida,
volumen de la muerte
y su presencia?


Arquitectura de las ruinas


Antigüedad

mujer hermosa
con ojos pompeyanos
que lleva cestos
de sombra
hasta las viñas
Mar
que se mira
en un espejo
y se serena
antes de que
la vean
amanecer las naves
orgullosas
Mujer
lanceolada
con los pechos
en púrpura
que visita
los templos
y pestañean
las lámparas
de aceite
Cintura de la juventud
de la columnas
melancolía
de la flor de
la manzanilla
que te hace
aniversarios
en latín
al lado
de las losas
Mujer
vestida de ceniza
y rayo de luna
que en la noche
te han visto llorar
sobre un mosaico


Pasabas
levemente
los dedos
por la desvanecida
sonrisa
de los padres
queridos.