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martes, 6 de septiembre de 2011

Qué de la soledad


QUÉ de la soledad
si se hundiera su firme.

Reventaría el depósito
de la paz más antigua.
Caerían las vigas de la fe.
Dispararía el pasado sus ataques
de angustia.

Volverían a encontrarse
los héroes queridos.

Escaparían los renos de los cuentos

de Dickens.
Apuñalaría Dido la dirección
del viento.

Entraría la niebla por las grietas
de Alberti.

Qué fin inyectaría Goytisolo
a sus versos.

Qué ciudad quedaría
más
lejana
que
Córdoba.

Qué
distancia más triste
que los muertos
tan solos.

Qué biografía apuntar en la
contraportada
de una nube.

Qué toga impediría los suicidios
de Sófocles.

Qué palabra
imposible
para no expresar nada.

Palabras.

Palabra.

Palabras
luego
donde anida el futuro

palabra faraón contigo de pirámide
palabra con riberas
donde Safo refresca sus pies
descalzos
palabra donde flotan
las islas más hermosas
palabra con delfines

brincando
hacia la luz
palabra donde el sur
pone sus huevos
palabra intraducible
con sabios admirándola
palabra con París
donde me siento el Sena
palabra zíngara
con medallas de níquel
palabra con envidia
que no concilia el sueño.

palabra en que Takuchi
dijo adiós
y su casa quedó
bajo la luna.

Palabras.

Palabra pan
tan
de
todos
los
días
como las ocasiones de erradicar el hambre
para siempre
con buena voluntad y quiebra del negocio
donde se compra y vende la miseria.


Voz: María García Esperón
Música: Floraleda Sacchi arpa. Habanera. Ortiz

martes, 16 de agosto de 2011

Qué de la tierra


QUÉ de la tierra
si amputaran los brazos a la atmósfera.


Subirían las mareas hasta
nuestra conciencia.


Quedarían nuestras lágrimas
agrietadas y secas.


Maduraría el deseo.
Soportaría el paisaje una estación
sin pájaros. Reverdecerían
la historia y sus facsímiles.


Fluirían los canales.
Deambularía Van Gogh
con sus lienzos
plegados
y el viento sobre el hombro
por los puentes de Amsterdam.


Vendería en sus puestos
el invierno
palabras
en cartuchos de hielo


palabras
palabras.


Palabra desencantada
palabra sola
palabra entera
palabra que ya no aspira
a nada


palabra que ya no espera
a nadie


palabra restaurada
por artistas flamencos
palabra de cuerda
palabra de fricción
palabra en espiral
palabra de viento.


Palabra que respira
con


muy
grandes
esfuerzos
porque le han expropiado
los pulmones y el frío.

(C) Aurelio González Ovies
Tocata y Fuga
Voz. María García Esperón
Música: Francisco de la Torre. Intérprete: Jon Sayles. www.jonsayles.com

martes, 2 de agosto de 2011

Qué de la ilusión



QUÉ de la ilusión
si todo fuera realidad total
aquí
y ahora
siempre
verdad inquebrantable.

Dolería más hondo
asumir que es así,
así
lo que tuvo que ser,
así
lo que tenga que ser y así lo que no
es ni pasa.

A qué millas de mí
naufragaría yo mismo.

Rebuscaríamos ficción en los escombros.
Suplicaríamos engaños y calumnias.

Hibernaríamos como un reptil
(humano).

Llorarían los lápices,

el trapo
de los números,
las pecas
del cariño,
las tren-

zas
de las letras,
los colores
del loro,
las preguntas
solteras

la mañana en que Gloria
quiso quedar dormida.

Frotaría mis deseos
y prendería
tu forma.

Caerían las estrellas
fugaces
tan decididamente.

Esperaríamos algo,

un abrazo,
una fecha de fuego,
una ventana viva,
una casa con alma,
un nombre con imanes,
una vez en el cielo,
un dibujo de niño,
una fruta de nieve,
una mirada grande,
un tú mío, un yo tuyo.

Hubiera escrito Ángel
entonces era otoño en primavera,
o tal vez al revés;
era una primavera...

Adónde irían las naves sin ilusión
de rumbo. A qué distancia huir
sin ilusión de olvido.

A qué recuerdo entrar sin ilusión
de luz.

A qué madre no amar con ilusión eterna.

Hubieran descubierto los fuertes
argonautas
el vellocino de oro.
El unicornio azul bajaría
de las lomas.

Sería igual un destino que una
desconfianza.

Sería lo mismo un paso
que un arrepentimiento.

Se tocarían los jóvenes
ocultos

en los parques.


(C) Aurelio González Ovies
Tocata y Fuga
Realización
María García Esperón
Música: L. Einaudi
MMXI

miércoles, 9 de marzo de 2011

Qué del amanecer


QUÉ del amanecer
si fusilan la noche.

Qué trenes rasgarían el himen
de la aurora.

Bajarían las roldanas
del
crepúsculo
a por luz a lo incierto.

Llevarían los gitanos sus carros
estampados
a otra margen del río.


Cruzarían los relojes sus acueductos
curvos. Arrancarían sin gallos
las máquinas del alba.

Volvería Odiseo tan viejo a su palacio.
Sentiría Machado ladrar a los mastines
cerca de sus romances.
Decidiría Alfonsina encontrarse aquel día

mar adentro.

Cómo sería el amor
sin despertar y verse dulcemente
abrazado.

Vendrían los panaderos con sus hogazas
tiernas. Destilaría la alborada
en los versos silvestres. Penderían
las
gotas
de sus limpias
metáforas. Sería
capaz el hombre de acariciar
tan suave
como roza el frescor
al despertar los campos.

Cómo se pasaría de una tarde
a otra tarde. Por qué atajo
de frase, por qué túnel de verbo.

Qué pensaría el mirlo al no oír
la mañana.

Cómo sabrían del eco las consonantes
jóvenes.

Podrías mirarme a oscuras
y comprobar,

a tientas,
que, aunque fuera una sombra,
te amaría lo mismo que te quiero.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Qué de la belleza


QUÉ de la belleza
si nos vendan los ojos.

Se mantendrían en pie

poemas coloniales y sus palmeras
de ímpetu.

Apreciaría el espacio
que ya no vemos
nada,
que ya no amamos
nada.

Palparíamos entonces la salud y el amor
en primer plano.

Reflectaría el día en la tez
de la noche.

Opacaría la noche las vidrieras
del día.


Merecería la pena la cerrazón
del círculo,
la perfección de un labio,
la duración incierta
del presente.


Cómo no adivinar materia

luz
naufragio
semillas
animales
transparencia

cantautores
metales
eremitas

donde un prendedor

de aire
sostiene las cenizas de Valente,
Valente, sí,
Valente,
por más que sea ceniza.

Quién espolvorearía
la púrpura
en las escamas de los peces.

Qué Serrat más cobalto
que el de Mediterráneo.

Qué estrofas más doradas entre las amapolas
de los campos de Claudio,
aquel
silo
de voz
que
se
alzaba
en
Zamora
desde toda Castilla.

Quién sobrellevaría no haber tenido
nunca
un reino entre las manos,
la vida ante los ojos,
la vida sobre un fruto,
el mundo en un deseo.

Y una víspera Hernández,
con él,
allí, en su celda, para escuchar sus ojos
llorar tarareando las nanas

de cebolla.


Y un verso, un verso
sólo
que justifique
solo
toda la existencia.

Y una palabra,
una palabra
sola

que merezca
la vida,

la vida
entera.

Lo juro.

Tocata y fuga
en mi voz.

Principios de primavera.

lunes, 30 de agosto de 2010

Qu'en serait-il du temps


Qu'en serait-il du temps
sans son futur aigu?


Qu'est-ce qui surgirait de la fumée
sans sa portion
de temps.


La nuit asphyxierait
ses planètes
si nul
à jamais déjà
ne venait à les adorer.
Le
jour
serait
si
court
si nous étions miroir.


Toute
la
route
jusqu'à
demain
serait de glace.


Les années se dilateraient
sous l'embrasement d'un baiser.


Les antilopes
la musique
l'arc-en-ciel
les heures, la chaleur
la faim
sauteraient de joie
si je devenais l'initiateur d'un siècle.


Serait-il plus convenable de mourir un jour plus tôt?


Traduction: Jean Dif
Voix: Alan Grishman

lunes, 16 de agosto de 2010

Qu'en serait-il du temps




Qu'en serait-il du temps
sans son futur aigu?

Qu'est-ce qui surgirait de la fumée
sans sa portion
de temps.

La nuit asphyxierait
ses planètes
si nul
à jamais déjà
ne venait à les adorer.
Le
jour
serait
si
court
si nous étions miroir.

Toute
la
route
jusqu'à
demain
serait de glace.

Les années se dilateraient
sous l'embrasement d'un baiser.

Les antilopes
la musique
l'arc-en-ciel
les heures, la chaleur
la faim
sauteraient de joie
si je devenais l'initiateur d'un siècle.

Serait-il plus convenable de mourir un jour plus tôt?

Traduction et voix: Jean Dif

miércoles, 14 de julio de 2010

Qué sería de la libertad


QUÉ sería de la libertad
si cortasen sus hilos extensísimos.

Deberíamos mirar al frente
como un faro.
Repetir lo que dictan como un pájaro
viejo.
Soñar siempre lo mismo como el monte

y su sombra
reflejada
en el lago.

Decir sí
y sentir miedo,

decir no
y ser alarma.

Creceríamos atados a una idea
de leño,
nos dejarían guiar
hacia
la
luz
los
brazos.

Transpiraría la brisa. Abrirían

los tréboles. Llovería
sin orden. Tejerían las arañas
sus frágiles palacios. Serían
bajas las viñas.

Rellenarían las fresas
su volumen con agua y con sustancias
de la alegría de junio. Serían
chispas los viajes. Serían
los ríos largos.

Cómo arderían las llamas, con qué
compás, qué velos.
Qué restaría el pasado
si le impusieran cifras. Cómo andaría
el futuro
con los pasos contados.

Cómo algún día alguien,
al ver que siempre es ahora
y que ahora
es después

y que después ya acaba,
podría, caminante, cantar
que
no hay camino,
sino que se hace al andar.

martes, 13 de julio de 2010

Qué sería del tiempo


QUÉ sería del tiempo
sin su ángulo futuro.


Qué surgiría del humo
sin su mitad
de tiempo.


Asfixiaría la noche
sus planetas
si nadie
ya
jamás
los adorara.
Sería


tan
corto
el
día
si fuéramos de espejo.


Sería de espejo
toda
la
ruta
hasta
el mañana.


Dilatarían los años
si se incendiara un beso.


Saltarían
los venados
la música
el arco iris
las horas, el calor
el hambre
si yo
originara un siglo.


Sería más puntual morirse un día antes.

lunes, 7 de junio de 2010

Qué de nosotros



Qué de nosotros
si rompiesen los cómputos.
Alguna verdad justificaría
la necesidad de mis mentiras.
Nos amenazarían, igual,
constantemente
siempre
continuamente
siempre
malditamente
siempre.
Estarían siempre a punto
el impacto y la víctima.
Descarrilaría el alma
si tropezara el cuerpo
mil nuncas y una noche
sobre
la
misma
piedra.
Dónde coincidirían el aire
y la cometa.
Volcarían los científicos
más sol en sus bidones.
La exactitud sería
alta
esbelta
gigante
como un verso labrado
en una raya.
Plegaría verdad el prospecto
en sus bálsamos.
Habría más hasta un muerto
que de Kavafis a Ítaca.
De dormir a morir una inicial
apenas,
menos de una vocal del no hasta el uno.
Vaciaría yo mi vacío
al llenar tu confianza.
Vería el crítico
arte
en el mural mEnTiRA.
Qué litros de abandono
inundarían el orbe. Qué juez
alcanzaría la dignidad de verso.
Qué actitud adoptar para quedar
palabra
eternamente
palabra.
Palabras.
Palabra Silvio con
Caribe y pateras
Palabra en obras
rodeada de andamios
palabra ermita
con el olor de la cera
palabra alero
con golondrina y nido
palabra fuente
con surtidor y alhambras.

sábado, 17 de abril de 2010

Qué sería de la noche


Qué sería de la noche
si agitaran las ánforas
y sus hollines sacros.
En qué poema brillarían
los frágiles países
de las luciérnagas.
En qué voz yacería
la gravedad hermosa
de las constelaciones.
Qué oscuridad cabría
en tan vasto silencio.
Aullarían los lobos su llanto alejandrino.
Recordaría el viento
las notas de sus himnos,
el arpa de sus árboles.
Entendería el rocío su destierro.
Navegarían los sueños sin la tímida
brújula de los astros.
Menstruaría la vida
sin la luna. Atacarían
los zorros a las débiles
aves.
Hubiera Luis Rosales
respirado, sereno,
al llegar
y encontrar
la casa ya encendida.
Dónde se engarzarían
los búhos a espiar. Dónde
descansarían las sombras de su
peso.
Dónde podría el poeta proteger
las palabras
que van a revolcarse sobre la madrugada;
palabra en madriguera con todos
sus cachorros
palabra despertar con ilusiones
nuevas
palabra olvido
con espacios
en blanco
palabra donde el sol vierte todo
su oro
palabra humillación
donde arrolla una
lágrima
palabra que bosteza
como un bebé
y sonríe.

Qué del ensueño


Qué del ensueño
si abriéramos sus urnas.
Escaparía la helada...
Habría bastante amor
demasiada metralla
versos y mecedoras
asesinos patriarcas
sonetos enjaulados
nerudas titilando
gobiernos sin domar
veinte desesperados y una canción sin más
recuerdos muy enfermos
traducciones sonámbulas
leyes bastardas
cáscaras de deseos muy dulces
sueños intactos
arpegios fluorescentes
libros arroyando
conceptos
afluentes
palabras de remo
palabras de vapor
palabra de vela
palabras de corriente
palabras
palabras
palabras. Palabra
que al crepúsculo
desnuda
se baña
se depura
en un arroyo
de irrepetibles
aguas.

miércoles, 14 de abril de 2010

Qué del silencio


Qué del silencio
si siguieran llorando las coplas
de Manrique.
Cómo hablaría la Eneida
si fuera una mujer
en vez de una batalla.
Crujirían los secretos que nunca
nos dijimos. Elevaría
el humo
su tanta alma
de
nada.
Al entrar yo en
los libros
retumbarían mis pasos. Vibraría
el equilibrio
                                   si añadiera una glosa,
oscilarían
tus sueños
al pasar yo de página.
Qué concierto
        querrían
                     las hojas
del otoño.
Qué religión las olas
si lograran creer.
Zumbaría el amor
al zarpear en nosotros;
su dolor silbaría al levantar
las alas.
Relincharían las yeguas
que arrastran a Panero
       hasta palabras anilladas
       guacamayos brillantes
       palabras con humor
       en su fonética
       óleos carnívoros
       palabras en ruinas
       como la gloria de Éfeso
       palabras salvadoras
       alfabetos concéntricos de vinilo y nación
       palabras donde amarra el oeste a sus caballos
      dromedarios de vino
       palabras con sirtakis en su etimología
       palabras a las afueras del idioma
       palabras cementerio para los trovadores
       porque todo
         poema
              significa
                        ya el nunca
sobre nuestras
palabras
palabras.
Palabra enloquecida
en una
torre
húmeda
más allá
de los días.

sábado, 27 de marzo de 2010

Qué sería de la vida


Qué sería de la vida
sin la palabra hombre
y del hombre
sin su propia palabra.
Cómo podría fundirse
la luz sobre los árboles,
la altura sobre
el vértigo,
la pasión en la carne,
el empeño en el fuego,
la arena en este verso
donde mueren las playas.
Bajaría la nieve
hasta
los campanarios del
silencio.
Distaría el horizonte
como de aquí hasta Bécquer,
como de Homero a mayo.
Habría atletas sudando en sílabas de Olimpia.
Serías tú para mí sinónimo de ayer
de hoy

y de mañana.


Qué sería del dolor


Qué sería del dolor
si un hombre no llorase.
Existiría el adiós
con sus coches en marcha.
Tendría noches la luna
tan llenamente hermosas.
Tendría estrellas la noche,
a veces, tan humanas.
Elevarían los fados
sus grúas melancólicas.
Sonrojarían las rosas
su estar presente
apenas.
Mecerían los trigales los molinos
de viento
que Colinas realza.
Qué cantidad de negación
para omitir la ausencia.
Podría haberse ausentado
Jacques Brel con su guitarra;
y yo esculpir en mí: sin ti no importa nada.


Qué sería del amor


Qué sería del amor
si Pablo no llegara a construir
Yolanda
eternamente
palabra.
Palabra que recibe una
noticia
y se muere de pena
palabra mensajera
palabra que recibe una carta
y llora de alegría
palabra donde
bebe
Platero
su reflejo
palabras caserón
con balcones abiertos a un relato de Márquez
y bananos y almendros
palabra con los pechos
descubiertos
palabra enamorada
de su heredad sintáctica
palabra pelirroja
en plena infancia
palabra donde Julia
a pesar de los pesares
baja a limar la vida

palabras
palabras
palabras. Palabra
interrogante
como
el
cuello
muy
tierno
de una jirafa nueva.

Encontraría algo con más cielo
más aire
más geografía
que tú en algún pronombre.



Tocata y Fuga. Es mi Palabra



Juro que no he perdido
la esperanza.
Todo es posible
hoy
desde mis ojos.
Todo lo que no encuentro,
todo lo que no alcanzo,
hoy,
-lo juro, sí-
será palabra.

(***)

Palabra dicha,
palabra instante donde cabe
la vida.
Palabras dios
sobre todas las cosas
para los que son fieles
por encima de todo;
para los que surcaron mi niñez
con carabelas demócratas y aviones de cuartilla;

(***)

para los que promulgan diluvios
y se mojan.
Los que son tan hermosos, tan nuestros
como los años que no vuelven;
los que plantan cipreses en los huesos de Roma,
los que impulsan trirremes en las charcas
del sábado
los que sueltan medusas en los mitos del Tíber;
los que nos pintan puentes naïf y carruajes vistosos
en el inevitable sufrimiento;
para los que han lanzado
desde el alto sentido -Federico y Octavio,
Biedma, Orozco, Celaya...-cañonazos y bombas
de humana poesía; (porque benditas sean
las horas, benditos los momentos,
Pepe Hierro,
en que te leí y sentí cómo mi piel
escapaba hacia tu idioma
y se me enamoraba).

(***)

Hasta palabras nORIa
donde giran los asnos
y fluye el río.
Palabras nerviosísimas de hipérbaton
y hormigas. Palabras
ilegales
que llegan a mis
acantilados.

Palabra
te respiro
te bebo
te seduzco
te amo
te penetro
te traiciono
y regreso
y tú me esperas
me acuestas en tu pecho
de epopeya
y me hablas :