martes, 22 de marzo de 2011
Amárrate el pañuelo como en los días pasados
XIV
AMÁRRATE el pañuelo como en los días pasados,
para que nadie ignore nuestro origen
y canta la corriente del río hasta que el sol
se oculte.
Somos los campesinos de la aurora,
los habitantes del poblado que da forma a la lluvia,
los dueños del aliento de la leche
y la frescura femenina de los cántaros.
Es tiempo de sembrar la voz que falta,
es tiempo de enterrar el hambre para siempre,
es tiempo de cocer el barro que nos hunde
en la memoria.
Ella podrá deciros los secretos del fuego
y la blanda leyenda del adobe.
Ella viene conmigo como la azul puntualidad
de las mareas
y romperá en espuma tan pronto como el beso.
Vengo del Norte,
de los brazos comidos de una generación enferma
como la misma muerte,
de las canteras del olvido,
de la simétrica antigüedad de los helechos.
Pero llego al fin,
con la esperanza tierna que apetece en los panes,
con el sabor a tierra que define los cuerpos,
con el escalofrío de la sangre.
Vuestras bocas reventadas
nunca más añorarán la gratitud del agua
ni el refrescante rumor de los cerezos.
Yo también sé cómo gritan las hembras
cuando paren criaturas malditas.
Llorad ahora. Ahora. Nunca os abandonaré,
nunca veréis a esos seres queridos
comidos por las moscas,
nunca estaréis tan solos como el suicidio.
Nunca. Mi palabra es promesa.
Vengo del Norte;
parece que fue ayer cuando caía el sol
en la cal de mi ausencia.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Extraña posición
No es éste mi lugar, canta
en la ciudad un pájaro.
¡Qué extraño! ¡Qué hora más menguante
en medio de la vida! ¡Qué mañana
tan cortamente larga!
¡Qué vacío entre la multitud!
¡Cuánto cansancio, cuánta desilusión!
La luz es nueva, el día está empezando,
un tordo, escondido en los álamos,
me mira temeroso y canta.
No es ésta mi ciudad, ni yo soy éste
tan fuera de sí mismo,
tan a su espalda, tan solo,
tan distante,
tan vacuo, tan distinto.
Nunca he llegado a mí,
no me he parado a conocerme un poco,
no me he mirado nunca
frente a frente.
No me libré de equivocarme en vano.
No me he sabido comprender.
No me he tratado con cariño.
No me he sentido jamás libre.
No me he esperado con ilusión
ni asombro.
No utilicé cuando debiera el no.
No es éste el yo que pretendí. No soy mi este yo.
Desde mí hasta mí avisto tantos kilómetros
como hasta los muertos.
Sus últimas palabras que recuerdo
Ella siempre llegaba. Siempre estaba. Siempre podía poder. Siempre podía. Desde que yo salí de su profundidad, partiéndola de dolor, rasgándole la juventud y cargándole la vida, nunca más se encontró ni lejos ni incapaz ni muy cansada. Mi madre, aunque no pudiera poder, siempre pudo. Pudo traerme al mundo, pudo llevarme dentro, pudo pararme el llanto, pudo peinarme siempre, pudo dormir con hambre, pudo inventarme pan. Pudo estar muchos días sin agua y sin deseos, pudo darme de beber siempre, pudo enseñarme a desear. Pudo con el silencio, pudo con la verdad. Pudo estudiarme y pudo estar y estar y estar.
Siempre alerta y en mis proximidades, a todas horas esperando para entregarse, ofreciéndose a ser, espolvoreando calma, desprendiendo voluntad, propiciando alas y opinándose suelo, tejiéndome jerséis y pasos firmes, abriéndome puertas y cerrándose ocasiones, ahuecándose, día a día, para revestirme con su 'llenitud' tan inmensa como sencilla. Yo fui creciéndome y apartándome, siguiendo uno de los muchos ramales de este camino único. Y ella, como un principio y como un final, se mantenía en vela, 'entretenida' con alguna de sus tantas dedicaciones, hasta escuchar el ruido de las llaves y servirme la cena; aguardando la llamada, al otro lado del teléfono, atenta a las peticiones, decidida a presentarse, a estar conmigo 'ya, ahora mismo, de repente, sin perder ni un momento o enseguida', a hilvanarme un cálido 'no te preocupes, eso no es nada, verás cómo se arregla'.
Jamás dejó de poder ni en las noches de fiebre, ni en las fechas cruciales, ni en los peores días. Nunca renunció a hacer por poder. Sin embargo, aquella tarde en la que apenas me escuchaba, pero aún podía sentirme y me oía, cuando le pregunté: '¿cuándo quieres que vuelva?', sus últimas palabras, como desde muy lejos, como quien está yéndose inconsciente de su partida, pero consciente de que ya no habrá vuelta, como desde un sueño insondable, como pudiendo sin poder..., sus últimas palabras susurraron: ven cuando tú tengas tiempo, cuando tú quieras, cuando tú puedas.
lunes, 14 de marzo de 2011
Desde el viento hasta aquí
Vengo del Norte XIII
DESDE el viento hasta aquí hay tantas leguas
como a la capital del infinito.
Mi casa está muy lejos de los rumbos
y ya nadie la habita más que el tiempo.
Vengo desesperado;
esta es la soledad, mirad sus ojos
llenos de agua,
mirad sus manos de abandono.
No renunciéis jamás a vuestra sangre
porque moriréis rabiados como un perro.
Nunca veáis la envenenada piel de la conciencia.
Creed en ellos,
en los que os dieron leche
y quedaron escuálidos,
en los que os dieron voz
y se quedaron mudos,
en los que os dieron pan
y no comieron,
en los que al veros felices se fueron alejando.
Creed en ellos
y no escupáis nunca encima de sus nombres.
Vengo del Norte,
de la isla de los desaparecidos,
de la locomotora del olvido,
de los abedules de la melancolía,
de los antepasados del saúco.
No tengo nada más que una experiencia en flor
que nevará enseguida
y una voz en plural como los ecos.
Ayudadme a sujetar las uñas de mi vida
y a descargar las dudas que me arañan.
jueves, 10 de marzo de 2011
"El verso que no cesa" en Ujo, Asturias
Para celebrar el 24 aniversario de Radio Ujo, en Asturias, este viernes 11 de marzo a las 18:hrs. en el Salón de Actos del Colegio La Salle, la Caravana del Verso que dirige Joaquín de la Buelga ha preparado "El Verso que no cesa", un recital al que no es necesario poner calificativos, simplemente imaginar un recorrido por los versos de tierra y humanidad de Miguel Hernández y de Aurelio González Ovies, a través de las voces de Joaquín de la Buelga, Felipe Prieto, Rafa Lorenzo y Laína Cores, y de la danza de Sandra Risueño.

PARTE I : “PASTOR Y POETA”
Presentación
Interviene: Joaquín de la Buelga
Danza 1ª y Canción: “Si se calla el cantor” (H. Guarany)
Baila: Sandra Risueño / Canta: Laína Cores
Poema: “Me tiraste un limón, y tan amargo”
Recita: Felipe Prieto
Poema: “Todo está lleno de ti” (M. Hernández)
Recita: Joaquín de la Buelga
Canción: “Nanas de la cebolla” (M. Hernández)
Canta: Laína Cores
PARTE II: “HIJO DE LA TIERRA”
Entradilla
Interviene: Felipe Prieto
Poema: “Vengo del Norte”
Recita: Joaquín de la Buelga
Canción: “Cuando la historia da fe” (Aurelio González Ovies)
Canta: Rafa Lorenzo
Poema: “Varines de volador” (Aurelio González Ovies)
Recita: Felipe Prieto
Canción: “Elogio del oso pardo” (A. Camín)
Canta: Rafa Lorenzo
Danza 3ª
Baila: Sandra Risueño
Presentaciones-Agradecimientos-Despedida
Interviene: Joaquín de la Buelga
Poema: “El Glayíu la gaita” (Aurelio González Ovies)
Recitan: J. de la Buelga-Felipe Prieto / Cantan: Laína Cores-Rafa Lorenzo
Danza 2ª
Baila: Sandra Risueño
miércoles, 9 de marzo de 2011
Qué del amanecer
QUÉ del amanecer
si fusilan la noche.
Qué trenes rasgarían el himen
de la aurora.
Bajarían las roldanas
del
crepúsculo
a por luz a lo incierto.
Llevarían los gitanos sus carros
estampados
a otra margen del río.
Cruzarían los relojes sus acueductos
curvos. Arrancarían sin gallos
las máquinas del alba.
Volvería Odiseo tan viejo a su palacio.
Sentiría Machado ladrar a los mastines
cerca de sus romances.
Decidiría Alfonsina encontrarse aquel día
mar adentro.
Cómo sería el amor
sin despertar y verse dulcemente
abrazado.
Vendrían los panaderos con sus hogazas
tiernas. Destilaría la alborada
en los versos silvestres. Penderían
las
gotas
de sus limpias
metáforas. Sería
capaz el hombre de acariciar
tan suave
como roza el frescor
al despertar los campos.
Cómo se pasaría de una tarde
a otra tarde. Por qué atajo
de frase, por qué túnel de verbo.
Qué pensaría el mirlo al no oír
la mañana.
Cómo sabrían del eco las consonantes
jóvenes.
Podrías mirarme a oscuras
y comprobar,
a tientas,
que, aunque fuera una sombra,
te amaría lo mismo que te quiero.
jueves, 3 de marzo de 2011
La Primavera
En bicicleta llega
la primavera
y trae un mandilón
y una pamela.
Azul el canesú
como los lirios,
y los bolsillos rojos
como las fresas.
En la pamela tiene
un lazo y una cinta,
amarillo con blanco
de margarita.
En bicicleta viene
la primavera
y su bici es tan verde
como la hierba.
Como los girasoles
son las dos ruedas
y por donde ella pasa
saldrán violetas.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Hoy estarán los dioses maldiciendo su nombre
XVII
HOY estarán los dioses maldiciendo su nombre.
Hemos aprovechado la media noche
para salir del mito a oscuras
como el pecado.
No tenemos nada. Nuestros cuerpos desnudos
y la palabra en fuga.
Venimos decididos a ser los habitantes
de las brújulas,
la huella interrogante de los desorientados,
la onda que delira en la fiebre del agua. Hoy estarán los dioses desangrando su nombre
y una estirpe sin ojos surgirá de la lluvia.
Desde entonces veréis solamente lo incierto.
Vengo del Norte,
de la recolección de los fracasos,
de la prisa milenaria de la aurora,
de las desilusiones del poniente.
Si nos dais cobijo,
ella tendrá el augurio de las constelaciones,
será la mujerluna de la palabra cielo,
guardará la orfandad de la palabra alma.
Quisiéramos quedarnos en este amor vallado,
acariciar la vida templados como un clima;
quisiéramos amarnos al norte de la bruma
y dormir unos siglos en vuestros lechos blandos.
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