jueves, 9 de diciembre de 2010

Aquelles Nochebuenes


¡Qué nos faltaba entós...!

Sabíamos esperar. Creíamos en too
cola escusa de nada. Hores
llargues, silenciu nos caminos, les cunetes
xelaes, les ventanes enceses
y motes d'algodón sobre aquel pinu
y aquelles bombillines
que, cada pocu tiempu, fundíennos los plomos.
Al menos per un día cenábamos más tarde
y toos xuntos
como aquelles families de los llibros.

Después de tantos años
-mui fiel ye la memoria...-,
paezme que te veo posar sobre la mesa
cachucos de turrón y unos piñones
-tú tabes toa contenta-
como si fora'l nuesu gran tesoro.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Gloria



A la fertilidad,

gloria.

A los caballos salvajes,

gloria.

A las cañas del mimbre,

gloria.

A las mulas uncidas,

gloria.

A la brisa de mayo,

gloria.

A la contravención,

gloria.

A la palabra encinta,

gloria.

A los pueblos que sufren,

gloria.

A los que reverdecen,

gloria.

Gloria

a la fortaleza

y a la esperanza.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Vivir para sentir: Victoria Díaz sobre Esta luz tan breve

Victoria Díaz se dedica al turismo y ha vivido los últimos 8 años en Alemania. Actualmente reside en Madrid. Posee una mirada poética que se pone de manifiesto en sus sorprendentes fotografías. En su exquisito blog Paralelo 49, publicó a principios de 2010 el siguiente texto sobre Esta luz tan breve que con su permiso reproducimos aquí.

Estancia Fugitiva

Victoria Díaz

El mundo de las apariciones es más poderoso
que el de las búsquedas: Victoria Díaz
Como quien hace una ofrenda, hoy vengo a traeros un poema. Me cuesta terriblemente elegirlo, porque hay muchos que me llaman. Y digo que me llaman porque decir que me gustan se queda demasiado estrecho para definir Esta luz tan breve, el poemario de Aurelio González Ovies.

Un libro que va más allá de de las palabras, los verbos; se adentra en lo más íntimo de cada uno y nos trae recuerdos de la infancia, olores, colores, perfumes casi olvidados, miradas de niño que cada uno albergamos y que caen en el cotidiano desuso.

Aurelio tiene el ingenio de los grandes, no necesita de extravagancias, ni un lenguaje enrevesado e ininteligible, su expresión mana de la sencillez, de lo accesible. Es distinto y transparente. Yo no conocía al autor pero una vez más, el mundo de las apariciones es más poderoso que el de las búsquedas. Por eso, cuando uno más distraido está, aparece ante ti un libro entre muchos, lo abres y dice algo que apuntala el corazón. No encuentro otra forma más directa de decir ni de sentir. Vivir para sentir, para vibrar, es razón suficiente para vivir. Y Aurelio hace eso posible, él te mueve el piso y hasta el alma...

Me ha entusiasmado este descubrimiento, hace unos meses que lo hice pero como para todo lo demás, siempre necesito un tiempo de reflexión y reacción ... entonces es cuando pienso que qué importa que yo no escriba si encuentro a alguien como él, que pone sus palabras en mi boca...

Estancia Fugitiva

Todo está en mí
como esta noche yo sobre la tierra,
con ilusión de amar, saberse vivo
y cierta obligación de soñar a menudo.
Sin embargo no soy nada,
tras de mí late algo que me empuja
hacia la fría muerte
para ganarse un sitio y hacer vida.
Todo está en mí
pero soy nada y nada ha de ser mío
apenas un momento

Aurelio González Ovies
perteneciente a Nadie Responde


Esta luz tan breve recoge poemas de sus libros: En presente, La hora de las gaviotas, Vengo del norte, Nadie responde, La muerte tiene llave, Con los 5 sentidos, Nada, Tocata y Fuga, Poemes n´asturiano, El canto del mirlo.

Fuente: Paralelo 49

Galope sin retorno (Nana para Bis)



Pasaron, Anabel,
otros octubres largos como aquéllos
en que tú me pedías que te hiciera
por entre los visillos
el sonido del viento, y más tarde
en mis brazos sentirte refugiada;
que te dijera un poco de lo que era la muerte
y apagara la luz para escuchar a oscuras
la respuesta que nunca me escuchaste
o lo mismo que ahora,
después de tantos años,
te contesto de nuevo:
Yo no sé nada. Por eso
mejor sigo imitando el frío con mis labios
y tú duermes y sueñas
con que te nombran reina del baúl
de la vida
y te tienen los niños en sus cajas de música.
Pero tú te obstinabas
en tus dudas terribles,
esas que nos asaltan desde que somos niños
y que, desprotegidos, en medio de la noche
nos parecen colmillos
feroces como el miedo.
Y entonces me obligabas a mentirte benévolo
y a esconderte las cosas amargas de este mundo
tras alguna palabra que estallara sonora:
la muerte, mi pequeña, es una casa llena
de la luz de la luna
que nos queda muy lejos, pero siempre está cerca;
y con tus manos puestas
sobre mi pecho humano
te adormecías creyendo que yo era un dios que daba
respuestas invencibles a tu inocencia crédula.
Quizá no te engañé, después de todo, tanto como los sueños
que ya te cabalgaban.
Pasaron, Anabel,
y tantos los octubres que pasaron
que yo silbo el invierno casi mejor que el viento.
Acércate a mi cuarto, yo apagaré la luz
y me dirás un poco qué entiendes de la muerte.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Regresar



Regresar, y encontrar vuestro olvido
con las puertas cerradas,
vuestros ojos de polvo mirándome, tal vez,
como a un desconocido.
Regresar, y saber que todo ha terminado
para siempre, que no puedo apostar nada a la vida,
que no volveréis nunca, que ya no seréis nunca.
Y aceptar que yo no he estado aquí
para mirar el tiempo en vuestro rostro,
para evitar el canto de los pájaros,
para romper las cartas de la muerte.
Regresar, y admitir que es tarde siempre
para esperar un poco,
que habéis dejado el cuerpo por la tierra,
que habéis seguido el rumbo de las hojas,
que habéis quedado atrás, definitivamente lejos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

La tierra ya no gira


La tierra ya no gira para que no envejezcas,
me refiero
a tus ojos transparentes,
me refiero
a tus manos habitadas,
me refiero
a tu voz llena de cántaros,
me refiero
a tu pelo de crepúsculo,
me refiero
a tu carne de amapola,
me refiero
a tus pies como el relieve,
me refiero
a tu cuerpo con destellos,
me refiero
a tu risa de cometa.
No gira
no gira. Lo sabes tú,
no gira.
Me refiero a la tierra.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Letra urgente



Necesito escribir para callar. Para no ser, si algo soy. Para verificarme y desmentirte. Para engañarme y reafirmarte. Para apuntar que llueve y la tristeza de esta mañana se posa en los tejados y cala en la presencia de otros días. Para corroborar que esta imagen que veo, detrás de mi ventana, es tan cierta y hermosa como otoñal y efímera. Para no recordarte a todas horas y relatarte y ocultarte detrás de cada línea, en cada espacio en blanco, en los resortes de todas las palabras.

Escribir, como quien huye lejos, para dejar constancia de su apego a la vida que abandona, del árbol donde fue joven un día y amó y cinceló un nombre en la tierna corteza. Para subirse al alto de los significados y otear la infinidad de formas y alcances que aún desconocemos. Para no matar nunca e increpar siempre con derecho a dejar 'sanguinoletras' objeciones con algún cañonazo de palabra.

Escribir para invertir la sombra y descubrir su espalda luminosa y finísima.Para entender que nada es tan unívoco y todo excepcional y valedero, lejano desde ahora, muy cerca de nosotros. Para posar la culpa que me pesa y algunos sentimientos agresivos. Para que los silencios cobren cuerpo y asuman sus sinónimos, sus frases responsables.

Escribir para corporeizar el alma y el espíritu de los mudos periodos y las miradas huérfanas. Para profundizar en los superficiales precipicios que nos vedan la accesible llanura. Para acortar la inventada distancia que fabrican los altos dignatarios, interesada y mortífera. Para curar, con gramíneas esdrújulas y bayas guturales, la enfermiza y eterna soledad. Para silabear la esencia y la estructura del mismo sinsentido en tan distintos casos e iguales individuos. Para desafiar la gravedad de opiniones y axiomas y dictámenes. Para descuartizar el vacío y la duda.

Escribir para resucitar lo que pensamos muerto tan pronto como lo mata un antojo, una contrariedad o el hastío. Para sumar expresión y entidad a la continua resta que más nos deteriora y menos beneficia. Para pasar por puentes del pasado, de puntillas, hasta las poblaciones donde un día aparcamos nuestro propio y mudable parecido.

Escribir para deshabitar la flojedad y preservar misterios. Para desesperarme de esperanza. Para improvisar brisa en las alas del pájaro. Para desprogramar las máquinas impuestas y dar fuelle al pulmón y a las brasas y al riego y a la exigua candela que nos mantiene vivos.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Junio


Para Marta (Trucha)

JUNIO era azul y alto como los cielos de los sueños.
Chirriaban los grillos, los brezos crepitaban. Calor a media tarde...

Y mi madre decía: no quites la visera.

Recuerdo que Ramón y Quico, con sus ponchos
de jipis, tocaban la guitarra,
debajo de la higuera
cantando a Mocedades y a Agua Viva,
y mi hermana pegaba en los brazos y piernas
calcamonías de lunas y de Camilo Sesto.
Ser feliz día a día era un corto trayecto: rastrear
las camadas de las gatas paridas,
ser el mejor tirando con gomero...

Un verano pasaba más despacio
que ahora toda mi vida.

Y mi madre decía: diviértete y sé bueno.

Y yo amaba a mi madre por encima de todo,
por encima de dios, sobre todas las cosas
y quería abrocharle al cuello un arco iris
y ella me prometía comprarme una laguna
con juncos y libélulas y renacuajos grandes
para detrás de casa.
Yo soñaba con nidos y regatos. Y Marta,
mi reina en nuestro reino,
siempre estaba conmigo, tanto si era viviendo
como si era soñando.

Y mi madre decía: la mitad para ti y la mitad para Marta.

Recuerdo el eucalipto y un bullicio de pegas
y la mar a lo lejos y su luz poderosa
entre verdad y plata
y a Juana que pelaba patatas a la puerta
y escuchaba seriales en la radio.
Por esos días, un día, anunciaron la muerte de Cecilia y Nino Bravo.

Y mi madre decía: qué vida más ingrata.

Muchos años después, o nada o la nostalgia.