domingo, 11 de julio de 2010

Por el sol es la hora


Vengo del Norte XII

Por el sol es la hora de empezar a soñar;
recoge los aperos de la vida,
la realidad aquí -ya te lo dije- tiene la tierra
seca, ha sido abandonada.

Nadie es verdad más que los muertos
a pesar de sus siglos.

Nos acostumbraremos a existir al revés
como la calumnia,
surgirás con el apetito de la envidia. Olvidaremos todo lo que fuimos,
aunque nuestros padres lloren desde los astros;
y no tendremos nombre
para que nadie nos confunda desde ahora.
Nuestra casa estará rodeada de épocas,
de meses boreales.

Nos acostumbraremos a levantarnos pronto
para esperar el tiempo en otra parte
donde los labradores pongan la leche fresca
al borde del camino,
donde los trenes rompan la pereza del alba,
donde la primavera anide en los aleros de tu mirada
esdrújula.

Por el sol es la hora de deciros
que estoy enamorado
y que he venido aquí para dejar encinta a la geografía.
Vuestra historia me gusta porque baila desnuda
cuando llegan los huéspedes
y sus pechos morenos vibran infatigables.
Quedaremos aquí;
nos enseñaréis a pronunciar las sílabas del gozo,
a escribir las tablillas del deseo,
a conjugar la ley que nunca habéis violado,
a vivir sin el fugaz atuendo de los hombres.

Es tarde.
Ls estrellas empiezan a salpicar la noche.

Quédate con mis libros



Quédate con mis libros
cuando yo no esté aquí.
Que en las tardes de lluvia
el griego es más hermoso todavía
y quiero que conozcas la lengua de los dioses
y el silbante dialecto del invierno.

La mirada serena de los branos


La mirada serena de los branos. El golor les patates con cebolla. La paz hacia les siete de la tarde. L'hule de la masera yá bichada. La inmensa claridá les vacaciones. Los veleros que facía de periódicu. Les toperes na superficie mayu. La escursión a cuatro metros de casa. Una onza chocolate con pan tierno. Les cales que florecíen la ñora. El cuervu que robábamos les pinces. Les roses qu'esguilaben la milana. Los primeros tractores que llegaron. Les vares y balaos au m'escondía. La voz les pescaderes coles xardes. Los bólidos que yo coleicionaba. El canariu que duró venti años. La BH con timbre y con portabultos. Los cropanes con cromos d'animales. La realidá imposible de tenete. El furacu del contador del agua.
Qué sé yo lo que diera

por volver a tocate,

por sentite llamame,

oyíte respirar.

Qué sé yo lo que diera

por mirar pa les ñubes,

y anque namás que fuera

zarrar y abrir los güeyos,

-fogonazu de suañu-

poder vete pasar.

sábado, 10 de julio de 2010

Todo es Palabra: No tengas pena (para niños)


La poesía de


Aurelio González Ovies 




m    i    r    a    v       z




Compilación


María García   Esperón 


MMX

No tengas pena


Una gatita mía
ya tiene pena
antes que bigotitos
y antes que orejas.
Gatita, si algo te duele
no le hagas caso,
para el dolor hay hierbas
que son payaso.
Gatita, eres muy joven
para estar triste,
la tristeza es más ancha
que una gripe.
Venga, gatita, anímate,
abre los ojos,
que hace día precioso
para ir de topos.
Venga, gatita mía,
que eres pequeña,
para estar enroscada
entre la pena.
Ay, mi gatita,
anímate, que todo pasa,
te prometo encontrar
dos musarañas.

Desde las ventanas de tu cuarto




Desde las ventanas de tu cuarto
verás esa llanura donde habitan los hombres
que no tienen a nadie,
esos seres que escancian la nostalgia en las cubas sin fondo
de la niebla.
Verás todos los faros de la mitología
y a todas las esposas que esperan el regreso de los barcos.

Ha llegado a tu piel la primavera, ha llegado la pascua
a los laureles de tu aliento;
tendrás que bendecir estos terrenos
con la oración que traes escrita en el cansancio.
Ha llegado el momento de que pintes las flores
con el betún reciente de tu lengua materna
y pongas a los sauces a llorar para siempre.
Te nombrarán la dueña del espacio silvestre,
la artesana del polen,
la molinera azul de todos los panales
y cada abril que venga te pedirá permiso
para hacer el amor sobre la tierra.

Aquí serás feliz yéndote con las fuentes a conocer
lo efímero,
a comer fresas ácidas a los ocasos,
a bailar en las fiestas que hacen los campesinos.
Serás feliz y hermosa
y verterás dolor al tinte de las malvas
y llevarás pendientes como los manantiales
y te deshojarás toda en noviembre.

Estaremos tan sanos que en cada aniversario
la edad no llegará porque habrá nieve
y pasarán los años con el retraso de las indecisiones.

Desde las ventanas de tu cuarto
verás la enredadera de la costumbre trepando vida arriba
y no echarás de menos tu estancia en otra parte.
Jamás serán los días un eco indiferente
de las agrias campanas de los abutilones.
Quedaremos aquí,
apoyados en estos corredores donde cura el futuro.

jueves, 8 de julio de 2010

Para tu hada del siempre


Para tu hada del siempre,
por si quiere un veraneo
por las tierras asturianas
muy al ladito de Oviedo.
El Castillo de Las Caldas,
otros dicen de Priorio,
a tu hada qué le importa
qué sea un nombre o sea otro...
Aquí podrá descansar,
tejer sueños a la sombra,
o cocinar historietas
o sacudir las alfombras...
Tiene torres, arboleda,
muros altos y un jardín
y bodegas, pasadizos
y oscurísimas mazmorras....

Aquel reló de cuco na escalera


Aquel reló de cuco na escalera. Los retratos tan solos de la sala. Mio padre desarmando los motores. Los domingos perllargos y sombríos. La caxa na que taben les estampes. La guerra que me contiaba mi güelu. L'home del sacu que nos secuestraba. La escuela fría col fantasma Francu. L'afilador mui ceo de mañana. Les mariposes que se nos colaben. El molín de café muertu de pena. El coneyu matáu puestu al sereno. Aquel barreñu cinc au me bañaba. El fumu de la pota arroz con lleche. El dulzor del azúcar requemao. La bombiella col trapu coloráu. El sarampión picándome nos papos. Aquel entoncies too, que quedó en nada.