domingo, 30 de mayo de 2010

Todo es Palabra: El cantu'l tordu

La poesía de
Aurelio González Ovies 





  
Todo  es
PALABRA 

m    i    r    a    v       z




Compilación
María García Esperón 


MMX

El cantu'l tordu


Cántame, tordu,
necesito creer qu'esti branu nun cambia,
que la lluz nun avieya.
Que soi yo quien enturbia la eternidá d'agostu,
que yo soi quien la mira
colos gûeyos cansaos.

Pero tu, cántame,
agora y siempre.

Qu'al escuchate sienta
que sigo aína en mi
o que, al menos, sí tuvi
ciertamente conmigo.

El canto del mirlo


Cántame mirlo,
necesito creer que el verano no cambia,
que la luz no envejece.
Que soy yo quien opaca la eternidad de agosto,
que soy yo quien la mira
con los ojos cansados.

Pero tú, cántame,
ahora y siempre.

Que al escucharte sienta
que sigo aún en mí
o, que al menos, estuve
ciertamente conmigo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Habanera en el Malecón


Mueve sus ángulos
mulatos
como la fruta hace en los árboles.
Tiembla la carne en su belleza
como la brisa entre
la ropa.
Luce colores a la vida
como las flores de la selva.
Se acerca siempre al malecón
como la luz, puntual
y sola.
Mira el océano impasible,
fuma de prisa y se ata el pelo.
Si el horizonte se alcanzara,
si fueran ciertas sus barreras.
Lanza los lirios de su blusa
al mensajero de las olas.
Siempre se va después de ver
que nada cambia,
que nada es cierto
que nadie importa.
Cruza la calle. Se suelta el pelo.
Y ante la luna de un almacén
pinta los labios. Cuando ha contado
su pena al agua,
cuando ha esperado un día más
como otros días,
se ve bonita, menos vacía.
Se siente otra.

Para escuchar:

jueves, 20 de mayo de 2010

Canción posible


Para Bius

A lo mejor serás un príncipe, muchacho,
y tienes un palacio grande como un siglo
y huéspedes que comen en tu mesa,
alumbrada con candelabros de oro,
manjares y grosellas.
Y un campo de lavanda para pensar las leyes.
A lo mejor, quién sabe, eres obrero
y vives en una casa humilde
con una puerta sólo
y algunos habitantes que te aman
y compartís un pez y un vaso de agua.
No importa, qué más da.
No importa que tú seas poderoso
o pequeño.
No importa que seas nada.
Envidiarán tu nada o tu excelencia.
Somos así los hombres.
Levantarás sospechas igualmente.
Y en tu infinito
soñarás que quisieras.
Que quisieras soñar, si fueras príncipe,
a lo mejor, con un abrazo de alguien
que te ama.
Si eres obrero, quién lo sabe, con un palacio
grande
y un campo de lavanda.

Desdoblamiento


   Eres el amor en carne. El veneno más dulce.
    Eres grande. Tienes caballos en el pecho. Caballos mensajeros. Yo los veo. Son caballos de vida. Caballos habitables como palabras. Eres fuerte, granate y estás en las gencianas y en los imperativos. Tú mandas. Yo obedezco. Eres grande, gobernadora y amplia, salobre, apetitiva. Y no te alcanzo.
    Y hueles a salud como el amanecer de las aldeas. Tienes capacidad y tienes toros y cruces y campanas.    Eres contigua y fiel y consecuente, como la voz y sus sonidos. Como el relámpago y el trueno. Rudimentaria y libre y escindida y estás junto a los novios y entre los campesinos. Alibiadora y clara y apacible.
    Aliterante como las olas lentas de las calas.
    Blanca como las casas blancas de la costa.



Para escuchar:

lunes, 17 de mayo de 2010

Pal amor



Nun fai falta ser naide
pal amor. Amor puede ser too.
Ella quería les coses a corazón
abiertu:
la figar aparrada cola solombra
enorme,
la pitina esplumada, el canariu, la gata,
la flor de los sabugos que colgaba nes vigues,
la dalia que-y ponía tolos díes a un retratu,
les sábanes de llinu cola inicial bordada.
Queríanos a nós más qu'a naide nel mundu,
y dába-y amor a lo que la rodiaba:
aquel vaso fendíu que fora de la güela,
aquel perrín rizosu cola mirada humana,
aquel porrón de barro pol que bebía'l so pá,
aquella siempreviva que taba na ventana,
aquel paxín de blimes que-y fixeron de neña,
aquel cofre que-y dieron pa cuando se casara.

Nun fai falta ser naide
pal amor y la vida.

Laus


Pa Pruden, gracies

Gracies.
Porque'l mio cantu va empobináu
al que vien de la estirpe de los cactus.
Al que nun sabe más que pidinos perdón
por miranos de frente.

A la benevolencia.
Al infiernu de vida de la metá del mundu.
Alos que yá quixeren ser humildes.

Al utre de los cumes, a la gatina mansa.
Al ególatra arroyu, que va siempre a lo suyo.
Al clima, porque ye fiel y caltién la so soberanía.

A toles rexones au llega'l sol,
a tolos poblaos que los vientos recuerren,
a toles aldees que despierten con gallos,
a los caminos toos.
A les cuatro estaciones.
Al puntu cardinal qu'entovía nun pudo reventar.
A los cinco sentíos.
El mio canto ye para quien forma parte, tanta
parte de mi
tanta carne de mi
tanto cuerpu de mi
como yo mesmu.